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1997 fue un año decisivo en muchos aspectos.
Ese año entré a la Enseñanza Media, pero no sólo eso marcó mi vida.
Luego del periodo de niñez que había vivido, en la que conocí a Queen, me daba cuenta que pasaba a ser un adolescente con todo lo que eso trae.
Aún así mi pensar se quería quedar con la imaginación de mi niñez... y en parte, funcionó.
Queen había calado hondo en mi existencia. Era claro. Tenía buena parte de sus álbumes, pirateado y originales. Tenía al menos un video, un par de revistas, posters, llaveros, poleras. Mis padres me habían llevado a ver la posibilidad de comprar CD's en vez de casetes, por lo caros que se ponían éstos en comparación de aquéllos. Yo les dije que había iniciado la colección en casetes y que la pretendía terminar en casetes.
De esta forma, seguí la búsqueda. El 03 ó 04 de febrero, un día antes de una de las grandes experiencias familiares de mi vida, un circuito/vacaciones en el Highlander por Magallanes (Porvenir - Punta Arenas - Puerto del Hambre - Puerto Natales - Cueva del Milodón - Torres del Paine - Manatiales - Lago Blanco - Porvenir), mi madre me compra a escondidas el genial disco The miracle. Y fue un milagro que no lo pillara mi padre, jajaja... ¡Claro, hasta llegar a Torres del Paine! Ya era tarde. De todas formas, ese disco estaba amalgado a mí tal como los rostros del cuarteto en la portada, siendo la "música de fondo" de esas inolvidables vacaciones.
No obstante, no pude conseguir más casetes originales por un buen tiempo. Ya no podía hacer viajes tan frecuentes a Punta Arenas pues estaba en el liceo. Sin embargo, en el glorioso liceo de Porvenir -el único- cursaba tercero o cuarto un tipo de nombre Mauricio, hijo de militar también, fan de Queen, pero medio odioso y usurero. De todas formas me dijo que podía hacerme el favor de grabarme los discos restantes. Él se conseguía los casetes vírgenes, los grababa y me cobraba $500 cada uno. ¡Y eran cinco o más! (como verán, no muy "caritativo"... y aún no existía Internet como hoy). Yo acepté de todos modos, aunque no lo pedí que me grabara videos como los que se jactaba tener (The golden years y Champions on the world, entre otros) por el tema económico. ¡Quizá cuánto me iba a cobrar!
Igual pregunté por Queen at the Beeb. No lo tenía.
Así, una noche de 27 de julio de 1997 completé la colección no oficial completa de Queen con la adquisición de los siguientes títulos: Sheer heart attack, News of the world, Jazz, los dos volúmenes de Live Killers y Live Magic. Además, el Volúmen 1 de Live at Wembley '86.
Yo era feliz. Podía escuchar "todo" de Queen.
Nuevos y difíciles tiempos llegaron desde ese año 1997... Comenzaba a enfrentarme con la realidad social del liceo (académicamente no sufrí mucho) y con la crisis que iba a estallar en mi familia durante el año siguiente. Tenía dos opciones: o encerrarme al mundo fantástico de Queen, de "The Kayser" (grupo ficticio que íbamos a conformar mi amigo de infancia Marcelo y yo y de la que resultó que yo a los 12 años comenzara a hacer canciones en inglés, muy al estilo Queen) y del país imaginario Queensland (locura que compartía con mi hermana en los juegos), o salir al mundo (o 'mundillo') que me ofrecía el ser adolescente en Porvenir.
Opté por lo segundo, aunque con recurrentes crisis que me tuvieron de emergencia en la primera opción.
1997 fue un año decisivo en muchos aspectos.
Ese año entré a la Enseñanza Media, pero no sólo eso marcó mi vida.
Luego del periodo de niñez que había vivido, en la que conocí a Queen, me daba cuenta que pasaba a ser un adolescente con todo lo que eso trae.
Aún así mi pensar se quería quedar con la imaginación de mi niñez... y en parte, funcionó.
Queen había calado hondo en mi existencia. Era claro. Tenía buena parte de sus álbumes, pirateado y originales. Tenía al menos un video, un par de revistas, posters, llaveros, poleras. Mis padres me habían llevado a ver la posibilidad de comprar CD's en vez de casetes, por lo caros que se ponían éstos en comparación de aquéllos. Yo les dije que había iniciado la colección en casetes y que la pretendía terminar en casetes.
De esta forma, seguí la búsqueda. El 03 ó 04 de febrero, un día antes de una de las grandes experiencias familiares de mi vida, un circuito/vacaciones en el Highlander por Magallanes (Porvenir - Punta Arenas - Puerto del Hambre - Puerto Natales - Cueva del Milodón - Torres del Paine - Manatiales - Lago Blanco - Porvenir), mi madre me compra a escondidas el genial disco The miracle. Y fue un milagro que no lo pillara mi padre, jajaja... ¡Claro, hasta llegar a Torres del Paine! Ya era tarde. De todas formas, ese disco estaba amalgado a mí tal como los rostros del cuarteto en la portada, siendo la "música de fondo" de esas inolvidables vacaciones.
No obstante, no pude conseguir más casetes originales por un buen tiempo. Ya no podía hacer viajes tan frecuentes a Punta Arenas pues estaba en el liceo. Sin embargo, en el glorioso liceo de Porvenir -el único- cursaba tercero o cuarto un tipo de nombre Mauricio, hijo de militar también, fan de Queen, pero medio odioso y usurero. De todas formas me dijo que podía hacerme el favor de grabarme los discos restantes. Él se conseguía los casetes vírgenes, los grababa y me cobraba $500 cada uno. ¡Y eran cinco o más! (como verán, no muy "caritativo"... y aún no existía Internet como hoy). Yo acepté de todos modos, aunque no lo pedí que me grabara videos como los que se jactaba tener (The golden years y Champions on the world, entre otros) por el tema económico. ¡Quizá cuánto me iba a cobrar!
Igual pregunté por Queen at the Beeb. No lo tenía.
Así, una noche de 27 de julio de 1997 completé la colección no oficial completa de Queen con la adquisición de los siguientes títulos: Sheer heart attack, News of the world, Jazz, los dos volúmenes de Live Killers y Live Magic. Además, el Volúmen 1 de Live at Wembley '86.
Yo era feliz. Podía escuchar "todo" de Queen.
Nuevos y difíciles tiempos llegaron desde ese año 1997... Comenzaba a enfrentarme con la realidad social del liceo (académicamente no sufrí mucho) y con la crisis que iba a estallar en mi familia durante el año siguiente. Tenía dos opciones: o encerrarme al mundo fantástico de Queen, de "The Kayser" (grupo ficticio que íbamos a conformar mi amigo de infancia Marcelo y yo y de la que resultó que yo a los 12 años comenzara a hacer canciones en inglés, muy al estilo Queen) y del país imaginario Queensland (locura que compartía con mi hermana en los juegos), o salir al mundo (o 'mundillo') que me ofrecía el ser adolescente en Porvenir.
Opté por lo segundo, aunque con recurrentes crisis que me tuvieron de emergencia en la primera opción.
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